No dimencionamos los años que nos llevo socialmente tener sendas peatonales, bicisendas, conservación de espacios verdes urbanos, lugares comunes de expresión cultural; parecería algo dado que hubiera estado ahí por naturaleza y no. Es política.
Asimismo, damos por supuesto que «el pueblo no se equivoca»; sabemos que no es real esa afirmación. Indudablemente, en las calles como en las redes de internet nadie conversa sobre los fundamentos de la política en Kant o si Platón tenía razón; de hecho, cada vez conversamos menos.
De ahí que, a la hora de gobernar, los que gobiernan ni siquiera nos representan; no hay necesidad de eso, muchos somos el eslabón perdido e inútil del «hacia donde va la nueva política de la no política».


