A los argentinos nos encanta nombrar las cosas a nuestra manera, creernos algo que no somos como mecanismo mental de aguante; seguir adelante fingiendo demencia, guardando silencio cuando nos conviene, pegando el grito en el cielo si nos tocan el bolsillo; normalidad de una existencia jerarquizada donde muchos no mandan como quisieran y tienen que remarla.
¿Clase media? Una que mendiga subsidios por agua, luz, gas, transporte, precios controlados, cepo a esto y a lo otro. Endeudada por viajar, comida, tener un celular, comprarse pilcha; dejando de comer bien por cambiar un auto. Alquilando para vivir, viviendo para trabajar o colgados de alguna billetera.

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