Cuando vemos los impresentables que nos representan, ninguno llegó caído del cielo, los votamos al igual que los alemanes votaron a Hitler y los israelitas a Netanyahu.
Entre argentinos lo que a menudo está en cuestión es el show, en cualquier ámbito institucional, público, grupal, redes sociales……, lo que se disputa es el centro de la atención; de ahí que maltratar a otro, castigar a un caído, ensañarse con determinado blanco, no es solo cosa de violentos, es algo más: estatus, poder, jerarquía, superioridad; los romanos festejando, aplaudiendo, yendo al espectáculo de como unos leones se comen a ciertos infelices.
Obviamente, lo no dicho, es la contracara de esto; quienes vieron muchas películas de gladiadores, David venciendo al discapacitado Goliat…; juegan con la suerte de estar en Argentina, en medio de argentinos del palabrerío y la judicialización de todo cuando las papas queman; eso está cambiando, importa cada vez menos, algunos serán alcanzados por las balas y los veremos en el lugar de víctimas tiñendo de sangre la arena del Circo.

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