
De algo estamos seguros, todos moriremos y no sabemos con precisión cuando; después podemos inventarnos relatos de vidas eternas, paraísos y resurrecciones. No obstante, habiendo tantos profesionales de la salud que entre todos no puedan garantizarme vivir para siempre.
En tal sentido, los ermitaños del desierto de hace miles de años, sabían el mismo secreto de nuestra especie: vamos a estirar la pata, aunque invoquemos salvadores de los cielos para que vengan a rescatarnos, no sin antes la mayoría hacerse vieja.

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