
Nuestro entrañable Don Quijote de la Mancha, marca con precisión una señal de todos los tiempos, «ladran Sancho, señal que cabalgamos».
Si unos cuantos violentos fachoss te hacen blanco de sus ataques personales por pensar distinto, no necesitamos caer en la misma, aunque duela; es nuestro deber ciudadano dejarlos en evidencia de la forma que sea, jugarnos en tal sentido, sabemos que estamos en el camino correcto. Hay que impedir la propagación de esto, no es propicio para la Democracia.
¿De qué lado de la vida se puede parar un hombre de bien, militante de la libertad? Junto al opresor y dando la espalda al oprimido; no. ¿Entre los que queman a la bruja? ¿Con los que aplauden y crucifican a otros, o junto al crucificado? Haciendo una injusticia o padeciéndola: ¿qué elegirías?
No se trata de política, ley, moral, religión, demagogia o populismo; es una actitud existencial. En el presente, un largo presente que no se reduce a la actualidad, donde la concreción de aquello bueno en contraposición con lo que nos trae pesar y sufrimiento, es un valor; es decir, los valores no son palabras sueltas que están volando sobre nuestras cabezas o platónicamente habitan el mundo de las ideas, nada de eso, son realidades que sostenemos con las acciones y configuran lo que es bueno para la Comunidad.

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