
No es como te la hacen creer, la salvación algo exclusivamente individual, que depende de Dios y de vos; es decir, lo colectivo, esa justicia social que nos redime en la comunidad de fe cristiana, no cuenta.
Por eso encendió todas las alarmas en América, la Teología de la Liberación, le puso a Jesús el cuerpo de los pobres, crucificados por la miseria, la corrupción estatal y económica. No hay dudas que la izquierda política busco apropiarse simbólicamente de ese espacio presente, real y nadie pudo hacer surgir un tiempo nuevo.
¿Cómo creen que desalentaron y neutralizaron las fuerzas capaces de una verdadera revolución cristiana? Con la proliferación de iglesias evangélicas, protestantes, de la zarasa, el griterío, política trucha, el Dios que cuida tu culo, los profetas del inodoro y las cloacas. Aquí no dejamos afuera a la burocracia católica colgada del poder de turno.

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