No voy a escribir sobre lo que ignoro.
En Argentina, culturalmente no podemos despegarnos del Estado. Quemas pestañas años de tu vida, pones en juego las energías creativas que te permiten expresarte en el mundo cultural del arte; terminar como miles de profesionales con títulos de grado en diversas ciencias: un empleado estatal, colgado de los recursos públicos, rascando el bolsillo de todos los ciudadanos.
Pero no, quizás sos alguién que pone la tarasca, mete la mano en su propio bolsillo, invierte y le llama inversión a la timba o la magia del dinero que se mueve por sí sólo y se multiplica, cavar un agujero en la tierra y que salga petróleo, hacer cosas riesgosas sin riesgo, jugarte para no aceptar perder, que llueva money sin mover un dedo en una pelicula genial que no se vende. Fantasías.

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