
Saber no hacer nada, disfrutarlo, es como verse muy bien acompañado cuanto más solo estamos; en esa buena compañía que cada uno es para sí mismo esta la capacidad de ponernos a pensar, si queremos, habiendo aprendido a hacerlo, ejercitándose al respecto.
Sin embargo, quiero hacer foco en el no hacer nada, que resulta tan difícil para muchos, si no trabajan no comen o tienen cientos de excusas que lo llevan a mantenerse ocupados en algo, preocupados en cosas por hacer, con hormigas en el culo. Un punto de este arte, que seguramente habrá técnicas que lo perfeccionen, es volverse a sí mismo, rescatarse del afuera, tirarse un salvavidas cuando vamos zambulléndonos en lo exterior de ocupaciones, rutinas, obligaciones….
¿Cómo hacemos eso que vengo sugiriendo? No sabría decirlo sin ser autorreferencial y no tengo ganas de eso. Cada uno templa su existencia al ritmo que le da el cuero. Paradójicamente, sacar ese perro que llevamos dentro puede ser un buen comienzo……..

Deja una respuesta