
Indudablemente, si el tiempo que vivimos lo organizan otros, la sociedad, el empleador, los negocios, universidad, grupo de pertenencia, etc; no caben dudas que no tendrás jamás tiempo suficiente para vos mismo, seres queridos y tus cosas.
Poco importa hallarle sentido a lo que vengo refiriéndome, se puede vivir sin sentido, es mentira que necesitamos siempre un objetivo, metas bien claras, finalidades definidas de antemano, algún proyecto abarcativo; la realidad indica que no. Por eso la crisis actual de representatividad, hartazgo de la gente, el vacío de contenido de los partidos políticos, la falta de credibilidad en las instituciones, la decadencia de la autoridad, la corrupción como sistema de justicia; aspectos que cuestionan la perdurabilidad del juego de poderes y la forma de existencia ciudadana llamada Democracia.
Quienes tenemos tiempo para vivir, buscamos despejar por donde caminamos y como lo hacemos; con seguridad saldrá de este entrecruzamiento la brújula que arroje luz a nuestro porvenir, abriéndonos paso por este sálvese quien pueda enmarcado en cascaras de estructuras.

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