Cuando uno está enfermo es proclive a estar sensible, atento al presente de manera obsesiva; lo comprobé habiendo compartido espacio laboral con gente enferma de sida, temerosos de resfriarse, variaciones del clima, condiciones meteorológicas adversas; el día a día es lo que importa.
Nuestra sociedad argentina, al menos un sector importante de la misma por su cantidad, sobrevive abocada al hoy, aquí y ahora. Para ellos no hay futuro, por lo tanto, son reaccionarios a los momentos, no cabe con esta gente el mediano ni el largo plazo; a pesar del cúmulo de información que se comparte por diferentes medios, donde tomamos conocimiento de otras naciones que ya se preparan para futuros peores, derivas hacia regímenes de gobierno restrictivos de la vida y la libertad, antidemocráticos, ante los cuales van a sucumbir otros (los menos preparados).
El enfrentamiento bélico, económico, en el escenario mundial, entre potencias por ganar posiciones de ventajas con vistas a un futuro a su favor; es innegable, solo quienes están fuera del mundo no lo ven, es ingenuo pensar que no seremos afectados o sometidos a los intereses de los ganadores.

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