¿Qué les diría como pastor a la comunidad cristiana congregada ante la palabra inspirada en las sagradas escrituras? Sufran con alegría, quienes estén dispuestos a dar su vida por la verdad no serán vencidos; pidan a Dios dolor en abundancia para hacer del mismo la realidad del cielo prometido, compartiendo el martirio de Cristo crucificado, hagamos de este mundo el infierno que nos purifique en nuestra peregrinación hacia la vida celestial.
Me quedo sin feligreses, se vacía la iglesia, es otra cosa lo que queremos escuchar; Dios nos perdona sin importar lo que hayamos hecho, desde ahora en adelante importa lo que viene, no lo que venimos siendo. ¡Milagro de la fe! La gracia del Altísimo es para todos y no hace distinciones, todos somos salvos en su misericordia y nos va a ir bien en la vida si creemos; de hecho, la gente que más prospera es la gente bendecida por hacer sus deberes cristianos como corresponde.

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