En esta ciudad litoraleña argentina figuran miles y miles de discapacitados, no sabemos qué tan real es todo eso, si efectivamente estuvimos en guerra y no nos enteramos.
En la Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial, se buscaba inculcar una mentalidad positiva en los lisiados del conflicto armado, buena onda, donde se instaba a tener alegría; la Patria también necesitaba de los minusválidos, incluso con sus prótesis podían seguir adelante, produciendo. El trabajo los llamaba. Los argentinos tenemos el ejemplo viviente de Daniel Scioli, le dio una ayuda a todos los gobiernos.
No resulta difícil saber que uno es reemplazable en cualquiera de sus componentes, como una computadora o heladera china vendida «Made in Argentina»; incluso viene bien tomar nota de las discapacidades que los seres humanos, de un modo u otro tenemos, y si nos falta algo, hay supermercados donde comprarlo. Es parte de la narrativa de estos tiempos, no se registra ni se valora, hasta se niega la heroica existencia de algunos.

Deja una respuesta