¡Si, Mi!

No siempre estamos rodeados de pobres, donde todo parece ir a nuestro favor y somos autoridad de no sé qué; mucha pobre gente, más de lo que pensamos sirven para eso: adular, aplaudir, ladrar, hacer mandados, festejar ocurrencias ajenas.

«El tuerto es rey en el país de los ciegos». Por cuanto tiempo, es la pregunta.

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