La reforma del año 1994 fue la ruina de Argentina, le dieron legitimidad a un Estado inmenso, deficitario; que alimenta una clase política innecesaria, colgada de los contribuyentes, plagada de diputados, senadores, concejales, un mundo de asesores. La Justicia inoperante, que funciona de la misma manera, haya dictadura o democracia; consejo de la magistratura y ministerio público, no justifican su existencia; eliminemos el partido judicial. Iglesia o religión por su lado, fuera del Estado, al ámbito de lo privado que es donde pertenecen. Discutamos el método de coparticipación federal, no cierran los números ni la equidad en su distribución.
Ni siquiera la representatividad política es la adecuada a un país como el nuestro, la partidocracia actual es corrupción y debilita la participación ciudadana en nuestra Democracia.
Achiquemos realmente el Estado, vayamos este año 2026 a una consulta popular vinculante para concretar la reforma en el año 2028.

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