El sueño americano hace tiempo que se va cayendo a pedazos, los argentinos nos queremos ilusionar con las migajas de un sistema que no funciona para todos, ni siquiera para las mayorías; pero vale tener esperanzas.
El avance de la droga, drogas cada vez más accesibles y dañinas, está haciendo estragos; el acceso a la vivienda propia va camino a ser el lujo de unos pocos; vivir endeudados para no terminar cayendo en una pobreza irremontable; desempleo o empleo precario, informal, para sobrevivir; son algunos de los problemas de los que hablamos mucho y se hace poco.
Mientras la cultura de la distracción, desamparo, consumismo, alienación, miedo…; un combo para la muerte, donde Heidegger supo ver con claridad en su obra «Ser y Tiempo».
El compromiso activo de los filósofos en el presente no es quedar pegados a las habilidades que requieren las ciencias y tecnologías de la información, inteligencia artificial…, sino retomar lo que Aristóteles supo distinguir entre práctica y técnica; al filósofo como al hombre libre se los encuentra en la praxis.

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