Hoy se comprende mejor a la gente que no tiene un lugar estable para vivir, razones puede haber muchas y tal vez esto no sea tan dramático como se lo pinta; lo relevante es tener un modo de vida estable o una forma de estar en el mundo, porque de lo contrario el tiempo te pasa factura mal.
Siempre habrá diferencias entre lo que sentimos y lo que creemos que deberíamos sentir, en algún momento hay que dejar de obedecer, esta desobediencia empieza por ser mental, rompiendo con la voz social y el mandato colectivo. Política y socialmente Nietzsche fue contundente al respecto, «donde termina el Estado, comienza la Libertad».
Seamos empáticos, no queremos verdades amargas, hace la tuya sin traicionarte a vos mismo.

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