Pareciera que no resulta de otro mundo, reír, más de uno se sorprendería al respecto, las neurociencias no perdonan, miden la cantidad de veces que nos reímos y como esto varia con el tiempo por diferentes factores.
La experiencia que se comparte en el teatro de clown, trabajo serio de hacer reír a los demás mientras uno lo disfruta.
En el espacio de ficción teatral mencionado, aparecen desafíos que nos invitan a superar prejuicios, rigideces mentales; fracasar es vivenciado como un acontecimiento que desata la risa, fundamentalmente de uno mismo junto a los demás; equivocarse es la estrella de la función, como en la vida misma; los miedos están, son nuestros compañeros de viaje inseparables, aprendemos a no tenerles miedo, las contradicciones son bienvenidas y la carga de lo coherente se aligera; multiplicamos identidades hasta comprender que el bosque de tu cabeza no es un solo árbol.

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