Entropía de la vida

¿Cuánta felicidad cabe en esa cabeza? La suficiente para seguir adelante, es irrelevante, empezar a prestarle atención a las ganancias sin cobrarse impuesto alguno, dejar atrás la pobreza elegida como virtud cristiana o consuelo de perdedores; haciendo las cuentas somos felices.

Resulta que las reservas de momentos de bienestar, placer, «felicidad», satisfacción, no están en ningún lado ni son acumulativas; un argentino entiende esto muy bien. Hay que empezar de cero renovadamente, una y otra vez tendiendo al cero que llevamos dentro; es lo lindo de vivir. Aunque pensemos de modo distinto al respecto y nuestro sentido común nos diga otra cosa, el reseteo constante se da.

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