Gatos de la política argenta

En Argentina parece que descubrimos los gatos en la política, pero sabemos que no es así, tuvimos hasta primeros mandatarios de ese rubro, escorts de presidentes; quienes militamos libertad no nos interesa la cama de nadie; incluso, esto de revolcarse con alguna joven legisladora participa en el viejo sueño heterosexual con sesgo machista del pibe con la maestra.

La política es de materia sexual, se trata de seducir, garpa mucho «mentime que me gusta«, la gente lo compra; todo es una cuestión de poder, dominar al otro, el amor es sometimiento, voluntario del o la que elige ser sometida, válido para quien asimétricamente se impone en un juego placentero de ganadores y perdedores. Suena peligroso decirlo, no importa el consentimiento, aunque legalmente adquiere fuerza en el momento histórico que vivimos y coincido que debe ser respetado, dando por supuesto que toda relación es entre mayores de edad; pero este avanzar sobre el otro, si tuviera que ser explicitado en contratos donde ambas partes dieran sus razones para consentir, exigencias, pautas, estableciéndose clausulas previas en términos de igualdad (que nunca existen), se te muere la pija para cuando lleguen a consumar algo y ella se queda con el perro.

Podemos dar un paso más en explicitar el cinismo criollo de estos tiempos donde las que lo hacen «gratis» y por «amor», señalan a las que han decidido ponerles precio a sus servicios; un tema que daría para otro escrito. Pero tengo algo interesante para recordar de la cultura política: Juan Domingo Perón, General del pueblo argentino, nuestro pito duro tenía a su nena de 13/14 años…; en la provincia de Misiones (Argentina), plena actualidad y presente, un pueblo que no sabía, nunca escucho ni vio nada, eligió como diputado a quién terminaría destituido y preso por una causa vinculada a la pedofilia.

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