
Parece irreal este título, producto de unos trasnochados, pero, aunque lo minimicemos ridiculizando tal afirmación por no tener asidero con la realidad, en la materia gris de algunos de estos camisas negras, circula esa consigna traída de lo más oscuro del pasado.
Aparentemente no hay delito, tampoco instigación a cometer algún tipo de violencia a la integridad física de quienes son socialistas, zurdos, comunistas; sin embargo, todo comienza de manera un tanto ingenua, consecuencia de un ataque verborrágico de gente corta de pensamiento propio (que ladran al servicio de algún Amo), quizás algo peor, negados a pensar.
Les sorprendería, Argentina siglo XXI, como me sorprendió a mí que lo padecí, cuando por pensar distinto, se me hostigo por comunista; en ese momento la intervención que tuve fue a favor del gobernador Pullaro (que tampoco se salvó de los agravios, injurias y pestes que le profirieron), en su valiente decisión contra los privilegios y regímenes especiales de los asalariados estatales santafesinos, buscando sanear el agujero negro deficitario del sistema previsional de la provincia de Santa Fe. Iniciaron una cacería contra mi persona, que finalizo por otros presumibles motivos nunca explicitados, en el linchamiento, discriminación y expulsión del grupo.
Esto existe, como también quienes realzan la figura de Videla, reivindicando su accionar y el de los genocidas de las últimas dictaduras.
No hay que perder de vista estas intervenciones, modos de actuar, que circulan en las redes sociales y espacios de participación ciudadana, con absoluta impunidad, se descalifica al otro por no hallar argumentos para confrontar desde la palabra; incluso ni eso, no interesan los argumentos, se apunta a generar un circo donde corra sangre, afianzando espacios de poder ideológicamente peligrosos para la convivencia en Democracia.

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