No es clase social alguna, sino ese mundo de argentinos que compran miles de millones de dólares mensualmente, para guardar y especular.
La clase política, improductiva y costosa. Asimismo, no hay acceso a la información de los actos de gobierno, publican datos del presupuesto, pero no de su ejecución; por ende, provincias gestionando lo público en total oscuridad y secretismo, se dilapidan el dinero de todos los contribuyentes.

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