
El presente, que no es la actualidad, aunque incluya a la misma, nos viene mostrando de la necesidad humana su lado libertario (sin connotación política alguna, no me canso de reiterar que lo «libertario» en países como Argentina responde a variados intereses, donde muchos nada tienen que ver con la libertad); la gente empieza a mostrar desde el dolor y el odio, las verdades que tienen para decir, sin intermediarios ni representantes, aunque se hayan levantado banderas al respecto que no alcanzan a embanderarlo todo.
No se quiere ver a quienes no temen perder porque no van a perder nada; cada vez son más en ese sentido, los que, poniendo el cuerpo, anteponen su existencia a los discursos, burocracia estatal, instituciones, ley, orden……. Es clara la lucidez de la gente, no tienen puesto los sentidos en la felicidad que no tendrán; la política ya no significa la promesa, el compromiso, la capacidad de transformar la realidad.

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