
Basta de demonizar la fuerza de quienes se animan a pensar y vivir de otro modo. Reduccionismo que apesta, el cansancio de este tiempo nos involucra a todos; si queres estar entre quienes como vos están cómodos en sus coincidencias, donde nada los contradice o la negatividad de lo otro no irrumpe para aguar la fiesta; todo bien, pero esa pulcritud que hace brillar las cosas que compartís, es pequeña y endeble, la farsa no puede durar mucho tiempo.
El mundo que vivimos, la realidad que padecemos, lo que pudo ser de manera diferente y no lo es. ¿A quiénes les vamos a echar la culpa? Al presente de los que cuestionan, se entregan vencidos, hacen lo que pueden……..; no, a vos que tenes tus años y canas en la cabeza.
No jodamos, son un ejército de envejecidos por lo que no hicieron cuando había que hacerlo, llenos de odio e intrigas, resentimiento, miradas que empequeñecen todo; encima, quieren detener los sueños, las esperanzas de los que están por embarcarse en cruzar las aguas de la vida en busca de otras orillas donde construir un futuro mejor; muertos que no aceptan su destino de sepultureros. Serviles que envidian la libertad de los jóvenes, no cualquier joven, sino de aquellos que no se someten a la lógica de los esclavos.
¿De qué felicidad y prosperidad hablan? ¡Rajen de acá, farsantes envidiosos!

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