
Me veo rindiendo un examen, de esos en que te jugas todo, cuando viene el examinador, un musulmán, en pleno Ramadán; y se me ocurre una mala idea, saludarlo, darle la mano.
Pero todo se complica aún más, de repente soy un descendiente directo de sirios, libaneses, palestinos, iraquíes, iranies…; aplaudiendo en la actualidad a los Mesías del siglo XXI. Puedo imaginar cómo se retuercen en fosas comunes miles de muertos que no sé quiénes son.

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