La alegría que no nos sale

Militantes de la libertad, desafiliados políticos

En menos de un año y medio, los argentinos perdimos la alegría de esos comienzos llenos de risas, entusiasmo, energías de cambio, ideas nuevas, revolución, juventud, transformación, futuro; volvimos al más de lo mismo, pero esta vez, algo se apagó en la política y pinta irreversible.

Una generación de amargos que lo echa a perder todo, de los cuales formo parte, es la explicación más rápida que tengo a mano; en 100 años no quedaremos ninguno, así de simple.

Con lo que cuesta recuperar esas sonrisas que antes nos salían en abundancia; las neurociencias nos dan una explicación plausible al respecto, tiene que ver con la edad fundamentalmente y no de modo excluyente. Sin embargo, no es sencillo con los años conectar por debajo de esas capas de cebolla que fuimos acumulando, en el detrás de escena del espíritu de seriedad, sacarnos algo de la pesadez existencial.

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