
El miedo, autoconservación, la venganza que trae justicia, crimen organizado, el enfrentamiento político social en aumento y otras tantas pasiones que los argentinos estamos reviviendo con fuerza, como si estuviéramos a las puertas de una guerra; compartí la vivencia (relatada en un podcast, bajo el título «Festival de armas», inserto en una de las páginas de esta web) de unas horas de espera en una armería de la ciudad de Santa fe; parecía un dispensario por la cantidad de gente que había concurrido a la misma, al solo efecto de comprar un arma de fuego.
La crueldad y el desprecio del otro, por sus opiniones, preferencias, ideas, formas de vida, condición económica, educación; está dejando fuertes verdades incrustadas en el dolor de quienes padecen esta violencia organizada, los más débiles en su mayoría: se les pisa la cabeza a viejos, discapacitados, mujeres, pobres, marginados, librepensadores, en medio de víctimas de la inseguridad. Nada nuevo, antes se los usaba con esa misma crueldad y desprecio, para enriquecer a una banda de delincuentes instalada en el Estado. El presente es diferente, a determinadas personas o grupos usados de blancos, se le hace sentir al perdedor que es un perdedor, su visibilidad es un mecanismo de escarmiento político-social que lo señala culpable ante los demás.
Pronto veremos de esos perdedores cuando realmente nada tengan que perder, descolgarse muy mal en acciones impredecibles; las normas, el orden, los que las hacen las pagan; dentro de la ley todo, fuera de la ley nada; las amenazas del poder sobre cualquier disidencia o negatividad molesta a la hegemonía de la normalidad…….; nada de eso terminara siendo relevante, la democracia ira camino a ser una Democracia directa.

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