
Solemos prestarle atención a cierto relato de lobos, ellos andan en manada y los enfermos van delante, atrás vienen los jóvenes sanos cuidando la fila que avanza.
No somos lobos, sino humanos (aunque nos autopercibamos leones, pumas, águilas, ángeles, etc ); sin embargo, para sobrevivir, progresar, avanzar, nuestra especie es sociable y por ende jerárquica, formamos grupos, comunidades; donde si sos diferente por valiente, honesto o inteligente…., tenes que saber arrastrarte en la mediocridad de la mayoría, que es la única que te asegura pertenencia, supervivencia no necesariamente del más apto.
No hay organización, partido, estado, gobierno, democracia, sociedad, que no opere de este modo; basta con que levantes la cabeza para que te la corten, sobresalir es un error, mostrar inteligencia resulta imperdonable, la vitalidad y la alegría del fuerte no tienen buena prensa; es simple la ecuación, en la actualidad las discapacidades son un problema: ¿para quienes lo son? Indudablemente, es una competencia entre ellos, el mérito se lo están llevando algunos discapacitados realmente peligrosos, quienes utilizan la violencia para imponerse, en estructuras propicias a tal fin, cuya lógica normalizadora de funcionamiento les facilita el ejercicio del poder.

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