
Cuando pensamos a la psiquiatría fundamentalmente y en cierto aspecto la neurología que parece por las intervenciones de algunos profesionales, ir en el mismo sentido, hacia un reduccionismo químico, lo relevante al final del camino es recetar fármacos, ansiolíticos, neurolépticos, vitaminas o alguna pastillita de determinado color.
A la vez, incursionan en una suerte de psicologismo práctico, consejería filosófica, y se animan a más, saltan a la política. No difieren de las charlas que podemos tener haciendo empanadas, salvo por el hecho de presentar las opiniones vestidas de ciencia.
Llévate bien con los demás, perdona, sé feliz, no seas facho y otras boludeces a granel, la cuestión es cómo.

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