
Aproximemos algunas conjeturas machistas, ahora que podemos escribir y hablar sobre esto sin ser demonizados.
Sabemos que para un hombre no hay nada mejor que otro hombre, culturalmente es así; no hace falta decirlo, ver a tres mujeres sentadas en un bar, son tres mujeres solas; si fueran más de tres, seguramente están festejando algo.
A nosotros no nos pasa eso, cómodamente estamos solos y mostramos poder ante los demás cuanto más solos estamos; sin embargo, cuando nos juntamos estamos como en familia, no importan las diferencias o ideas, somos hombres charlando, compartiendo algo; motivos para festejar siempre hay.
En la amistad, todavía perdura esa imagen del mejor amigo para una mujer, el hombre; a pesar del prejuicio extendido sobre las serias dificultades de amistad entre un hombre y una mujer.
Cuando ejercemos el poder, los hombres no pierden su consciencia de tales, aunque naturalmente no necesariamente un cuerpo tenga su correlato mental o actitud existencial; Margaret Thatcher fue cualquier cosa, menos una mujer.

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