Ahora me toca a mí

Militantes de la libertad, desafiliados políticos

Los temerarios han hecho pie en la política argentina, es el tiempo de ellos; ni siquiera inmolándose ante su violencia explosiva, irracional, podemos dar un ejemplo válido para generar consciencia en los espectadores del circo romano; se requiere ser muy fuerte para aguantar las injurias, el destrato, mostrando respeto a la Libertad como un Bien y un Valor por encima de toda diferencia personal, política, ideológica.

No lo entienden, no lo valoran, no les importa, no lo ven, no lo quieren ver, dejan correr el agua, minimizan y el camino indefectiblemente será hacia una violencia mayor; no me caben dudan de que nuestra sociedad se va resquebrajando gravemente en sus lazos de respeto, tolerancia, comprensión entre los ciudadanos; cualquier cosa puede ser detonante para lo impensado.

Se abrió una línea de crédito a la violencia, donde se corrieron los límites que la moral y la ley nos sujetaban; cambiamos sin pensarlo, nos hallamos más predispuestos a cualquier cosa; el contexto social, anímico, de gobierno, la gente en la calle, en las redes sociales fundamentalmente, habilitan un entusiasmo desinhibido propicio para soltarnos sin miramientos….; esto último tiene un lado positivo de la historia, porque hay quienes ya no se podrán salir con las suyas fácilmente como en el pasado, gracias a la pasividad, domesticación y nuestros buenos modales de gente ajustada a derecho que nos dejábamos pisar la cabeza gratuitamente.

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