
Argentina es muy particular, hablarle desde la libertad al mundo empresarial supuestamente «liberal libertario», que recibió con bombos y cacerolas la llegada de Milei a la presidencia de la nación; es una farsa, circo.
Milei gana fundamentalmente por la gente de clase media baja, la informalidad de los que la reman diariamente, el perraje buscavida (lo expreso con cariño y mucho respeto). El sujeto histórico empresarial, agroindustrial, sasasasa; es un sujeto de fantasía.
El relato de un Estado asfixiante, demoledor de la riqueza puesta al servicio de todos, es mentira en cierto aspecto; la historia muestra todo lo contrario, el empresariado argentino en su mayoría es parasitario del Estado, subsidiados con el bolsillo de todos los ciudadanos; esto viene desde que se creo el Estado argentino, no son nada nuevo ni son pocos los Chatarrin, Gomitas y Lenguas Flojas; apodos que simbolizan un sistema atado legal, política y económicamente nada fácil de desarmar, que funciona proteccionistamente de modo cerrado en sus privilegios y regímenes especiales.
¿Realmente creemos que, quitando al Estado del medio de empresarios, productores, estamos realizando la voluntad y los deseos de este sector? No, la realidad indica que ellos estaban mejor colgados del Estado y haciendo negocios con el mismo. ¿Seguimos creyendo ilusamente que, si el Estado se corre dejando en completa libertad a los empresarios, ellos solos van a generar el cambio socioeconómico que buscamos? ¿De qué se trata el mundo Pymes del que hablan algunos, acaso producían algo sustancial al progreso del país? La mayoría de los atados con alambre que vendían mierda armada con insumos importados a un dólar de privilegiados, con cepo cambiario para el resto y te cazaban en el zoológico del mercado interno cagando a los propios argentinos; son los nacionalistas del «Hecho en Argentina» de la actualidad.

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