En Argentina, pavotes de los mandados con cara de Secretarios o Jefes, se quedan con la más buena o toman de la mejor. Ojalá fuera eso nomás, algunos terminan gestionando la vida de muchos, son esas cosas de esclavos muy difícil de comprender para un hombre o una mujer libre.
Llegan a jueces y fiscales, lo vemos en Brasil, después resultan inamovibles en sus convicciones de resentidos inconfesables, envenenados vengativos que no desaprovechan la oportunidad que la suerte les brinda.

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