Sobreviviendo a la irrelevancia

Militantes de la libertad, desafiliados políticos

Un aula llena en la universidad publica, la mayoría de los estudiantes…, pobres no son. Hay que ser un mantenido de los viejos para cumplir con los horarios de cursada a conveniencia y antojo de los docentes.

Cualquiera sabe que ese profesor parado al frente es carne de cañón, la primera línea de un trasfondo estatal de despilfarro de recursos que maneja la universidad, un asalariado estatal entre muchos otros escondidos. Poco importa quien es él o ella, cumple su horario, vende lo que tiene que vender (conocimiento) y es en definitiva el empleado público que también sostiene con sus impuestos papá y mamá.

Nuestro profesor, referente de nada, recién se hará valer cuando tome exámenes y califique.

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