Los payasos improvisan, capaces de cualquier papel, lo que da el momento; lo breve y efectivo adquiere relevancia. Hay que hacer reír y esto es ejercicio del poder.
Más risa nos dan los creídos de ocupar un rol, función, mandato…; del que son más creyentes quienes dependen de los mismos, deben obedecer, agachar la cabeza, aplaudir, bailar la música que le ponen.

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