Una película argentina del año 1969, donde con $1000 comía una familia por tres días.
La trama giraba en torno a un empleado que decide no levantarse para ir a trabajar, esta mentalmente agotado, no deprimido ni próximo a pegarse un corchazo, sino predispuesto a hacer esas cosas que nos dan alegría, libertad. No se trata de quedar pegado a las sábanas de la cama, al contrario, movilizarse para vivir de lo que sale de nosotros mismos; tiempo propio, le da soltura a los días que dependen de uno.
En este contexto, el Jefe, Patrón y Amo de sí mismo, no es un reventado de las varices de tanto pedalear a las órdenes de otros o conforme los clientes lo demanden. Menos aún, un asalariado que debe renunciar a la existencia propia cumpliendo las exigencias de una organización/empresa que lo domestica.

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