
Caminas días y noches renovando el pacto de fe, de un pueblo pobre, demonizado, pecador, culpable de terremotos y muertes, al que Dios enojado dejó librado a su suerte, hasta que un par de estatuas que sacaron de la iglesia trajo la bendición de las Fuezas del Cielo.
Alrededor de la Virgen y el Señor de los Milagros, los más cercanos y privilegiados: narcos, gobernantes y empresarios adinerados de la casta.

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