
A los argentinos un meteorito podría salvarnos, esperaba verme menos pobre que antes, y no, me cuido mucho más de aquellos indigentes, desocupados con hambre; no quiero entregarme sin resistir, allanarle el camino al poder matando dos pájaros de un tiro.
Sigo creyendo, Dios está conmigo, de lo contrario debo pensar que lo tengo en contra porque no me sale una. Los malos son otros, eso me contaron mis viejos, lo repetían en la escuela.

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