Entre gente buena

Cuando la política dice gobernar desde el gobierno de la gente de bien, mantengo distancia sana de esa «buena gente»; le diría a más de uno que probara ser parte de algún grupo en las redes sociales donde ellos se encuentran y conforman algo, como para empezar y ponerse en clima.

Visitando los presos en la cárcel, entre mates y charlas, donde nadie pregunta que hizo como no sabemos realmente quién es quién en ningún lado; estamos tentados a pensar que los malos son profesionales de la maldad o algo así, nacidos para matar, robar o violar, monstruos…; y lo más obvio, están ahí adentro. No.

No todos responden al estereotipo que nos tranquiliza, normalmente extendido; explayarme al respecto sería salirme del texto, abriendo flancos de discusión que no nos llevarían a sacudirnos los prejuicios.

Si tenemos la consciencia tranquila, dormimos en paz; mientras festejamos las hazañas del pueblo elegido de Israel, en su genocidio de Gaza, sintiéndonos bendecidos por Yahvé; caminando como si nada sucediera por las calles de la ciudad de Santa Fe, esquivando gente en situación de calle y molestos mendigos, conviviendo sin premuras morales con familias enteras que cirujean de la basura, plenos ciudadanos junto a otros santafesinos en situación de pobreza extrema. Al final, esa «buena consciencia» es jodida y chota; de la misma podemos derivar un mundo que iremos desplegando en posteriores escritos.

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