
Me alegra que mis empanadas salteñas sean bienvenidas en los barrios periféricos de la ciudad de Santa Fe, bien recibidas por su calidad y precio. Esto dice mucho de lo que somos como santafesinos, receptivos entre nosotros, alegres emprendiendo, festejando al que trabaja, reconociendo la lucha del que no afloja; esta Santa Fe es inmensa, en ella caben todas las esperanzas y los sueños de lo mejor.
El desfasaje se da en algunos que hacen política en diversos partidos políticos, tanto viejos conocidos como buenos por conocer, adolecen de la misma falta de humildad quienes conducen fundamentalmente esos espacios de participación ciudadana; en este sentido no decimos nada que no sepamos. Sin embargo, lo de reciente aparición es una versión recargada de lo que ya conocemos: se nos presentan voces de autoridad que derrapan soberbia, desprecio al que menos tiene, operando discriminatoriamente desde las estructuras partidarias que le dan impunidad, levantando las banderas de «lo nuevo en política».

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