Alles zermalmer

Sigo insistiendo con un grito de payaso en el espacio público, al observar reiterados hechos trágicos que tienen como protagonistas a personas desequilibradas mentales; que andan bajo el criterio de ellos mismos, como pajaritos sueltos en nuestra Comunidad.


Te volviste un adicto, no necesariamente se trata de porros y petardos, hay tantas adicciones como cabellos en la cabeza; en este tópico somos muy creativos los seres humanos. No hace falta decirlo, pero vamos a recordarlo: lo tóxico llega a nuestras vidas rápidamente, no se anda con vueltas; pero para que se vaya no basta con echarlo, resiste, se aleja remisamente tomándose todo el tiempo del mundo.

Si tenemos una vida, hay que armarse de paciencia sabiendo que la lucha es hasta la muerte, combatir es la victoria.


Capacidad para dañar tenemos todos, en mayor o menor grado; somos ingenuos suponiendo los mismos códigos de respuesta en los demás, cuando temerariamente actuamos «sin querer queriendo» perjudicando a otros. En este ámbito ninguna cagada prescribe.

La Justicia institucionalmente está retrocediendo desde hace tiempo en Argentina; los tiempos legales, la desidia de sus operadores jurídicos, el dinero que se requiere para promover una acción judicial, el acceso desigual a la misma, la corrupción del Estado…; cuestiones que empujan a la justicia por mano propia.


No tienen cara, determinada gente de mierda se disfraza de liberal, libertaria, republicana; ambiciosos farsantes están ganando terreno en todos los ámbitos de nuestra trucha cultura política democrática; cuando en realidad son unos delincuentes en potencia, algunos si tuvieran el poder suficiente serían Ali Jamenei o Benjamín Netanyahu.


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