Ponete a vivir

Ante la abundancia de bibliografía apocalíptica, con un pesimismo perdedor que diagnóstica lo peor de las redes sociales, celulares, algoritmos, donde las personas estamos atrapadas, aisladas unas de otras en contactos virtuales sin conexión humana; no resulta ilógico pensar lo contrario, mas sociabilidad, conocimiento, felicidad. ¿De que nos sirve insistir con lo que nos hace daño, si nos gusta? Criticamos, puteamos, maldecimos, a la vez que consumimos.

Si no generamos la fuerza de vivir propia de unos enfermos capaces de mirar y valorar la vida, como quienes saben que la están perdiendo; no nos queda otra que llevar esta existencia saludable, sometidos al orgullo de quienes nos tomamos muy en serio y de manera personal las boludeces que consideramos importantes.

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