Vendedores ambulantes

En la venta ambulante de empanadas salteñas, de las cuales he quedado aferrado a la cocina, buscando la manera de soltarme para retomar esa aventura que es patear la calle, estoy muy cerca de tal objetivo (he decidido ganar menos, pero no privarme de esa libertad); aprendí que la vida actual para la mayoría de las personas es la vida de vendedores ambulantes.

La convivencia ciudadana, vital y personal, es un marketing constante, nos publicitamos a cada paso que damos, en la web, trabajo, familia, amigos, emprendimientos; no hay espacio de nuestra existencia que no sea gritar quienes somos, vendernos a los demás, algunos cotizan mejor que otros en el Mercado o el Estado, no faltan los sobrevaluados que no valen nada de lo que dicen ser.

Por eso, el oro de este tiempo es la experiencia intensa del silencio y la soledad.

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