
Ya estás ahí, la tenes que chamuyar, caretear; aparentemente teníamos todo pensado y nos olvidamos que íbamos a hacer, como actuar o decir, nos asaltó cierto alzhéimer o demencia (de uso muy prolífero entre los políticos); aunque me esté pasando solo a mí, me olvide, me olvide y no sabía qué me iba a olvidar, estamos al horno.
Viene en auxilio nuestro el cuerpo, para esto se requiere técnica, mucha práctica, reflejos rápidos, improvisar no es terminar en cualquier cosa, hay que resolver sobre la marcha y hacerlo bien.
Si se trata de actores que salen al escenario, tendrán que hallar la manera de que los demás no se den cuenta, el show debe continuar sí o sí; pero si padeces una agresión sorpresiva grave en curso y te olvidaste de que tenes un arma en la cintura, corres doblemente en desventaja y te pones en una situación de peligro inminente para tu vida.

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