La vuelta a la naturaleza

Quienes leímos a Rousseau, obviando su biografía llena de crueldad para con sus propios hijos, a los que abandono en diversos orfanatos, que en esa época eran el infierno en la tierra; confieso que uno se ve tentado a romantizar lo natural del ser humano, nuestro lado salvaje, ese paraíso olvidado o perdido, en el que fuimos alguna vez buenos, empáticos, hasta que se nos ocurrió alambrar un terreno y decir esto es mío.

Sabemos que eso no fue tan así, el progreso económico, comercio, la vida en sociedad, trajo ideas, formas de organizarnos que mitigaron la violencia entre los seres humanos; mentira que aquellas comunidades primitivas que no contaban con instituciones, leyes, gobiernos, eran un Edén de felicidad; no. La razón instrumental que llevo al nazismo, a los fascismos y comunismos, a cometer las grandes masacres de la modernidad; palidecen ante las que se cometieron antes por los romanos, asirios, mongoles, aztecas, mayas…….

Hobbes no estaba errado, «el hombre es lobo del hombre»; Maquiavelo lo supo ver con claridad cuando simplemente describió la realidad, separando la ética de la política.

Si alguna vez los cristianos fueron revolucionarios, lo fueron justamente por un solo mandato inconcebible en esos tiempos, «amar a tu enemigo», «poner la otra mejilla».

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *