Es un tema recurrente el que traigo a la reflexión; sin embargo, lo obvio y sabido, nos sorprende por confiados.
Política y socialmente, en Argentina, se alza o se mata al uniformado; estos son tiempos de romanos, desfiles, cruces esvásticas, Videlas sonriendo como budas de la suerte, gatillos fáciles aplaudidos como héroes…… Que nadie se confunda, la envidia y el resentimiento social hacia los militares, policías e integrantes de Fuerzas de Seguridad, sigue estando ahí. No pregunten por qué, no lo sé, en parte la cobardía, autoritarismo y el servilismo en las filas de cualquier Institución armada es evidente, juega en contra.
Sabemos, ante cualquier denuncia, formalmente expuesta en el Ministerio Público o donde sea, dos preguntas de cajón (¿entienden el lunfardo criollo?):
- ¿El denunciado tiene arma de fuego?
- ¿Es/fue integrante de alguna Fuerza de Seguridad?

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