
Basarnos en lo que hasta ahora viene perdurando o la fe que le tenemos, son modos que debemos descartar llegado su tiempo; suelen atar el camino del libertario, estamos para quebrar esos horizontes que ya hemos visto, llenos de significados a los que no solo cuestionar sino también dejar ir, superar. Nuestra bandera es el final, una manera de comenzar sin precedentes.
Reitero, ya lo mencioné en una entrada titulada «Libertarios», los textos desplegados en este sitio web, no se refieren a quienes se hacen llamar libertarios al estar afiliados a un partido, por la sencilla razón que la mayoría están lejos de serlo; menos aún, tenemos algún tipo de afiliación a determinado partido político. Aquí nos convocamos militantes de la libertad, reales, sin subordinación alguna. Continuamos…………
Indudablemente, la libertad no debe perder su condición de lo propiamente humano; dejándola fuera de toda discusión, consenso interminable; no hay nada que revalidar en tal sentido. Por eso, cuando insisten desde lo normado, el sentido común de los serviles, a través de la violencia organizada e instituida; no tienen más que ponernos a prueba y verán, puesto que en nosotros la prueba es parte de lo que somos.
Hemos dejado el mundo del palabrerío, les escribo a quienes en serio no apoyan ideología estatal alguna y lo sostienen con sus vidas. No necesariamente afirmo un desprecio de la palabra; al contrario, la cruzada que tenemos algunos desde la libertad de expresión, es dejar en evidencia a los facho-supremacistas disfrazados de democráticos o colgados de la libertad; se requiere sacrificio, provocar su desenmascaramiento es un llamamiento a ser fuertes; jugar desde el principio de revelación no es gratis, tiene su costo y hay veces el precio es alto.

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