Preguntar en Argentina que tan optimistas somos, es simple, lo que te digan, pero lo contrario realmente. El pesimismo se lleva bien con el cerebro humano, funcionamos óptimamente en modo supervivencia; esto de vivir en positivo es de reciente aparición.
Nietzsche nuestro pensador alemán más argentino, la vio venir, mentir y mentir que algo quedara, mentir para llevarnos bien, sobrevivir, gobernar, tener esperanzas; donde es más importante que te amen que amar, es un negocio vivir del amor.
Los nini argentos, que no son ni esto ni lo otro, no estudian, no trabajan, no nada; seres para la muerte, como cualquiera que entra en esta vida y no sale vivo. El Mercado laboral se pone cada vez más exigente, califica el que este calificado en algo, el resto se la rebusca como puede; la informalidad manda, al menos en Argentina. Pero si uno pudiera llegar a los 40 años con su casa, algún oficio, profesión o arte que ofrezca independencia y ciertos ahorros dispensando una mensualidad módica progresiva en el tiempo, tiene el buen vivir y la felicidad de su lado, si valientemente se elige y concreta ser libre desde esa realidad; hay que jugarse y dejar lo que veníamos siendo en el camino.
No han decidido mal, esquivando el trabajo, solo que el trabajo es algo necesario transitar para desligarse del mismo a tiempo, antes que el mismo esclavice nuestra existencia; para eso se debe ser inteligente de entrada y llegar medianamente jóvenes a disfrutar la vida en libertad.

Deja una respuesta