Saludar todo lo que se mueve

La designacion de un militar en el rango de Ministro, es decision de nuestro presidente, como tal se respeta y debemos acompañar para que su gestión sea un éxito; redituara en beneficio de todos.

Voy a reflexionar al respeto en un marco más amplio, jamás he visto a ningún militar, integrante de fuerzas de seguridad y policiales; tengan el acumulativo de vivencias necesarias que requiere un cargo de tal nivel supuestamente decisorio; quiero explicarme sin cuestionar o agraviar a nadie; no se prepara a los uniformados, ni a ningún empleado público estatal, en Argentina, para pensar por sí mismo; es decir, ellos desarrollan una existencia sistémica propicia para la obediencia, son buenos cumpliendo órdenes, ejecutando actividades, haciendo lo que se les dice que hagan; no estamos desmereciendo su función, al contrario, se necesita gente de esas características en cualquier tipo de organización.

Es otra la educación del que piensa por sí mismo, los que realmente lideran asumen su destino de llevar a otros hacia un horizonte de superación, tienen la independencia para tal fin; pero obviamente, toda la estructura estatal-institucional argentina es lo que hay en cuanto recursos humanos, cultura, promoción de carreras, cargos, funciones, escalafones, reglamentaciones, mecanismos internos de funcionamiento y permanencia, etc. Basta ver a los judiciales, quienes llegan a jueces, fiscales; el poder legislativo, lo que terminan siendo los representantes en sus bancas; integrantes de la educación y la salud pública; anda a la Municipalidad de tu ciudad, fíjate todo ese mundo que rodea al gobierno de cualquier provincia…….

La virtud que prevalece en cuanto mentalidad estatal en cualquier nivel es la misma del gaucho de las Pampas ante los patrones de estancia, del soldado frente al jefe o jefa.

Un apartado especial: revisar la dependencia existencial de los uniformados a determinado plexo jurídico vigente, por ejemplo, el Código de Justicia Militar y la Reglamentación disciplinaria que se desprende del mismo; es un obstáculo a la democratización real de las Fuerzas Armadas y de Seguridad Argentinas, que no es solo una cuestión orgánica o estructural, sino de respeto a los derechos humanos, a la ciudadanía plena de los uniformados.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *