Los caminos, no hay caminos; muchos no lo alcanzan a comprender nunca, es uno el caminante, camino, llegada y largada de lo que somos. Dejemos este palabrerío.
Si tu libertad sigue supeditada, condicionada a dependencias emocionales, apegada a sentimientos, afectos, ni hablemos de las subordinaciones laborales, roles sociales, reconocimientos, status; lo tenemos que admitir, no somos realmente libres, al menos no del todo, falta. Obviedades.
Sin embargo, para que te quiera ella, tiene que ver en vos a ese guerrero parado frente a la adversidad, un romano que viene de mil batallas, el hombre lobo gris sacando musculo ante la vida…….; resumiendo, todavía no vieron tu billetera, el valor de mercado de tus habilidades. Mucha Internet, demasiados videos, toda esa sarasa es venta de humo.
El estoico es alguien que sabe de renuncias; renunciar es un camino de ida y no debemos volver a lo renunciado, ya está; empecemos por trabajar esto. La moda estoica, como toda moda extiende algo, lo masifica, a la vez que banaliza y vacía de contenido al proliferar ideas erróneas en torno a los estoicos. Preocupa esta cuestión, hay mucho humo dando vuelta; el estoico «adopta el color de los muertos» como decían los antiguos, esta condición es ineludible; en otros escritos iremos desarrollando el auténtico estoicismo en cuanto forma de vida, ahondando en sus reales ideas y prácticas.

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