Cuando vemos donde esta Bolsonaro, lo que hicieron los evangelistas brasileros; cercanos a la Navidad y después del noviembre Dia de Acción de Gracias de los protestantes en EEUU, la narrativa de unos buenos puritanos que confraternizaron con los indígenas y éstos luego se fueron, regalándoles sus tierras. Padres de la Patria y la Libertad, labradores, oradores, gente piadosa que a lo sumo tenían la manía de ahorrar, como lo explico Max Weber en su libro «El espíritu del capitalismo».
Se parecen mucho a los providas de las redes sociales, festejando cada bombardeo israelí sobre los palestinos; saltando de alegría como corderitos de Dios por las obras del pueblo elegido.
A lo último venimos nosotros, que si nos preguntan por como la estamos pasando, mal pero ya nos vamos a acostumbrar; la Patria no es el otro, es un problema de meritocracia, ellos tienen lo que yo merecía tener. De ahí que sea blanco por elección, con tintura clara en mis ojos, una familia imaginaria, empleada doméstica en casa y de derecha por convicción; en busca de reconocimiento social-político, «quiero ser un héroe y que toda la gente diga que tomo vino del peor» sin por eso terminar siendo el Indio Solari o escuchar a los Ratones Paranoicos.
Sí, estamos nostálgicos con esas novedosas ideas, escuchando y viendo lo último por estrenarse.

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